Cuando se está siempre en el mismo lugar, sin cambios, sin conocer gente nueva, sin conocer nuevas necesidades, sin conocer iniciativas nuevas… pues se entra en la monotonía de que lo que hay es lo que hay y no hay otra cosa.

Para eso desplazarse una temporada es un buen remedio. El ir a trabajar, o a estudiar, a otra zona, puede ser a otra provincia, a otra comunidad autónoma, e incluso cambiando de país, es algo que hace que se conozcan nuevas cosas, nueva gente, nuevas posibilidades, nuevas iniciativas, nuevas necesidades, nuevas soluciones…

Aunque no solo eso, al estar fuera, lejos, y ver las cosas desde una cierta distancia, todo se ve diferente. Es posible ver los errores que se estaban cometiendo, pero que estando dentro de ellos pasaban desapercibidos. Se aprecian carencias. Se perciben posibilidades…

En definitiva, viajar no sólo es bueno para tener un merecido descanso en vacaciones, sino que también para el trabajo o los negocios por la diversidad impresiones se que pueden conseguir, y pueden revitalizar la actividad profesional o laboral.